La juventud:
En los años posteriores a 1920 empezaron a imponerse las cabinas cerradas, las ruedas de chapa de acero, los frenos en todos los ejes, el accionamiento hidráulico o neumático de los mismos, las transmisiones por eje con cárdan,... la potencia aumentaba y los camiones de gasolina desplazaron los demás a nichos marginales del mercado. Tímidamente aparecen los vehículos diesel, que eclosionan después de 1945 y logran el monopolio después de la crisis del petróleo de 1973.
Los coches -hasta épocas muy recientes- se construían atornillando la carrocería a un chasis de vigas de acero. De hecho, muchos fabricantes de coches -incluso de mucho lujo, como la Hispano-Suiza- vendían chasis sin carrocería. Por ello hacer un camión era tan sencillo como atornillar una caja de madera en vez de una carrocería de chapa y muchos fabricantes de coches tenían en su línea de producción camiones.
Esto propiciaba los "inventos" y las piezas únicas. Tras la Guerra Civil española, se desmontó la carrocería de centenares de vehículos particulares y con mayor o menor fortuna se les adaptó una caja de camión y un gasógeno. Con el tiempo se les adaptaba para funcionar con gas-oil y cuando el motor exhalaba su último suspiro, se le acostumbraba a instalar un motor Perkins diesel. Por ello se pueden encontrar camiones y autobuses de cualquier marca que jamás se construyeron como tales.
Antes de la Guerra Civil española se importaban camiones y autobuses de cualquier nacionalidad (aunque en cantidad limitada, debido a su alto precio). Posteriormente hubo una autarquía forzada. Tras ella el Plan Marshall que en este caso condujo a la compra de camiones REO, GMC etc. para el ejército (generalmente excedentes de guerra del ejército americano). Tras ser usados en la reconstrucción de las infraestructuras del país fueron subastados a particulares.
La madurez:
Hacia los años 40 ya se diseñaban casi todos los camiones como tales, y no como evolución de un chasis de turismo. Si bien la tecnología de los camiones ha evolucionado, no ha habido ninguna revolución.
Se generalizó el diesel, los turbo compresores sustituyeron a los compresores volumétricos, el aluminio y el plástico marcan su ley sobre el acero, la comodidad alcanza límites inimaginables,... pero el chasis sigue construyéndose con dos vigas en U unidas con tirantes y riostras, la suspensión todavía es mayoritariamente por ballestas y ejes rígidos... Los diseños que incluyen faldones aerodinámicos cubriendo los bajos del camión, están de moda en las previsiones "de camión del futuro" desde la década de 1930 pero todavía no se han generalizado.
Hubo intentos revolucionarios, pero el esquema básico estaba ya bien asentado. Así, que sepamos sólo TATRA fabrica camiones con suspensión independiente y chasis monotubo.
Otras "revoluciones" eran directamente inviables, como el camión con propulsión atómica de los años '50, o poco prácticas como los experimentales de turbina de gas de los '60, rotativos tipo Wankel de los '70... sin olvidar el gasógeno, imprescindible en los años '40.
No quisiera acabar esta breve génesis sin rendir un pequeño homenaje al gasógeno. Este artilugio, "popular" en épocas de gran escasez, permite hacer funcionar los camiones quemando cualquier desecho en lugar de gasolina. Es obvio que no fue inventado con el ecológico propósito de usar recursos renovables, si no como herramienta imprescindible en épocas de racionamiento de gasolina. Sin embargo, este olvidado invento permitió que la España de la posguerra -y la Francia ocupada, Italia, Alemania... - siguiesen en marcha.
jueves, 15 de abril de 2010
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